La rotación laboral es un tema que suscita muchas conversaciones en el ámbito profesional, especialmente entre los ingenieros y reclutadores de tecnología. En el caso del CEO de Joppy, Nico Bour, su experiencia personal en sus primeros trabajos resuena con la de muchos jóvenes talentos. Durante su primer trabajo, solo duró una semana antes de aceptar otra oferta, y en sus primeros cuatro años de carrera, no permanecía más de 1.5 años en una empresa. Esta alta rotación es un riesgo significativo que muchas nuevas generaciones pueden subestimar.
Durante el periodo de bonanza en la búsqueda de perfiles de desarrollo, que se extendió desde 2020 hasta principios de 2022, era común ver currículos con cambios cada 6-9 meses, acompañados por mensajes como «he cumplido una etapa, busco el siguiente reto». A pesar de las conversaciones sobre estas situaciones, muchos se sorprendían de que este tipo de afirmaciones pudieran ser aceptadas. Con un proceso de onboarding que normalmente dura de 2 a 3 meses, resulta poco probable que un empleado cumpla una «etapa» significativa en un periodo tan corto, ya que, desde la perspectiva de la empresa, esos meses iniciales se traducen en costos en lugar de en generación de valor.
Durante esos años donde había una gran necesidad de talento, tener un conjunto sólido de Hard Skills a menudo era suficiente para conseguir empleo. Sin embargo, el mercado laboral es cíclico y en constante evolución, y el perfil e historial profesional de un candidato no cambian con la misma rapidez.
Con el avance hacia 2024, los empleadores cuentan con muchas más opciones a la hora de elegir a los candidatos, ya que hay un mayor número de perfiles disponibles y menos ofertas de empleo en comparación con antes. Esto significa que la rotación laboral ya no es vista de la misma manera. De hecho, algunos clientes han implementado un filtro que excluye a aquellos candidatos que han permanecido menos de 1.5 años en sus empleos anteriores. Esta tendencia, aunque discutida por algunos, es una realidad en el mercado actual.
Desde Joppy, se busca razonamiento en este tipo de afirmaciones, ya que lo que se pierde son perfiles fantásticos que pueden haber tenido malas experiencias o haber trabajado en empresas con problemas económicos. Sin embargo, empresas que buscan un compromiso duradero no miran con buenos ojos un historial de alta rotación. Lo que los candidatos tal vez no comprendan es que la idea de permanecer en un lugar por 4, 5 o hasta 10 años se ha vuelto poco realista en un entorno laboral que tiende a ser más efímero.
Es crucial no confundir la tendencia de cambiar de empleo con el simple hecho de cambiar por cambiar; cada decisión tiene sus consecuencias. Entrar en una empresa, aprender y aportar es un proceso que requiere tiempo y estabilidad. Dejar un trabajo en menos de un año puede resultar en dificultades para el candidato en el futuro, ya que el mercado laboral actual es exigente y este tipo de patrones podría jugar en su contra. Al final, las reglas del juego son claras, y hoy en día, el empleador tiene más cartas para escoger.

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