Recientemente, David Mundo, socio de Joppy y experto en la parte de producto, compartió su asombro por lo que logró en tan poco tiempo usando Bolt, un servicio de inteligencia artificial que permite crear casi cualquier cosa. David tenía una idea para desarrollar una web app relacionada con un juego, y tras unos buenos prompts, en pocas horas logró tener el juego en funcionamiento de manera local. Lo que siempre había deseado hacer y que, hasta hace poco, parecía fuera de su alcance debido a sus limitados conocimientos técnicos, ahora fue posible gracias a un servicio online gratuito en tiempo récord. Esta transformación trae consigo una mezcla de emoción y preocupación en el equipo de Joppy. 😱😳
En el mundo del recruiting, surge la pregunta: si ahora cualquiera puede crear aplicaciones y proyectos sin necesidad de ser un desarrollador experto, ¿qué pasará con la demanda de estos perfiles? Aunque a algunos les pueda parecer divertido aventurarse en esta nueva realidad, en Joppy se prefiere mantenerse enfocados en su misión. La existencia de servicios como Bolt es una gran noticia y, sin duda, se volverán mejores con el tiempo. No obstante, es importante recordar que estos servicios no son perfectos. Para dar vida a un negocio, siempre se necesitará un perfil técnico que se encargue de la conceptualización inicial y de la personalización. Así, aunque las herramientas sean accesibles, la intervención humana seguirá siendo crucial.
Lo que es indiscutible es que seremos mucho más productivos. La IA tiene una gran cantidad de ventajas, aunque también hay desventajas que no se deben ignorar. Si dependemos completamente del conocimiento que proveen entidades externas, corremos el riesgo de perder autonomía. Si surge una necesidad o se presenta una innovación que la IA no puede proporcionar, podríamos encontrarnos en problemas. Sin embargo, la productividad aumentará exponencialmente, y eso es un hecho.
Ayer, la conversación se tornó hacia la idea de que, en un futuro cercano, el conocimiento de múltiples idiomas podría no ser tan relevante gracias a tecnologías que nos permitirán entendernos en tiempo real, sin importar las barreras lingüísticas. Aunque esta perspectiva es fascinante, plantea otra pregunta: ¿dónde queda el aprendizaje y el conocimiento? ¿Se convertirá todo en algo que solo las máquinas posean? Como humanidad, será necesario mantener el deseo de aprender, incluso si la IA puede ofrecer respuestas casi inmediatas y completas.
La tendencia de buscar la comodidad no es ajena a la cultura occidental; nos define en muchos aspectos. Y esta misma filosofía puede aplicarse al ámbito empresarial. Permitir que el conocimiento provenga de terceros puede ofrecer ventajas en términos de tiempo, productividad y costes, pero conlleva un costo implícito que no debe pasarse por alto. La realidad es que no todo es blanco o negro (Joppy aboga por los grises). En los próximos años, las empresas y los profesionales se enfrentarán a decisiones importantes en torno a la dependencia de la IA y cómo equilibrar esa herramienta con el aprendizaje y la autonomía personal y profesional.

Deja un comentario